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Shoshin

Shoshin

¿CÓMO COMENZAR A PRACTICAR?
Es importante al emprender la práctica de artes marciales prestarle atención a ciertos conceptos que nos permitirán avanzar de forma correcta y así no entorpecer nuestro desarrollo.
Shoshin (初心) es un termino importante y habitual usado tanto en la práctica marcial, como en otras practicas artísticas o ascéticas dentro de la cultura japonesa. Se puede traducir como “mente de principiante” y es la actitud adecuada que cualquier persona que se quiera introducir en la artes tradicionales debe tener.  
Esta idea de tener una mente de principiante no esta sujeta solo a las primeras etapas de la práctica sino que será una constante que nos acompañará siempre.
El principiante no está sujeto a pre conceptos, tiene su mente abierta y fresca para recibir nuevos conocimientos, además de que se sabe un ignorante en el tema y entiende que la posibilidad de crecer y mejorar es enorme.
Si en los niveles más avanzados de la práctica se abandona esta actitud, es muy probable que el practicante se quede estancado, no siendo capaz de encontrar nuevos niveles de descubrimiento en aquellas cosas que ya viene practicando desde hace años.
La posibilidad de crecimiento en la práctica de artes marciales es infinita. La única limitación que existe es la finitud de nuestra vida. Si alguien tuviera la posibilidad de vivir cientos de años, el nivel al que podría llegar, sería muy superior al que se puede lograr en 60 o 70 años. Por lo tanto, saberse un permanente ignorante, incluso luego de décadas de entrenamiento, es clave para lograr un constante avance en el camino marcial. 

Un segundo concepto a tener en cuenta que debe ser combinado con el anterior, es el de junanshin (柔軟心) “mente flexible”. Es la capacidad o predisposición que tiene una persona para abrirse y recibir una enseñanza.
La forma de moverse de un practicante es el vivo reflejo de lo que sucede en su interior. Si el practicante es demasiado rígido o demasiado blando externamente, lo mismo le está sucediendo internamente.

La siguiente frase le es atribuida a Takamatsu sensei:
“Las personas que tienen una actitud inflexible lo muestran muy claramente en los movimientos de su taijutsu. Aquellos que buscan ganar, que utilizan la fuerza, se establecen de una manera rígida en la que situvieran una verdadera pelea serían asesinados”

Hay que tener claro que la práctica será la misma para todos. Golpeará muy fuerte a los duros para ablandarlos y muy fuerte a los blandos para endurecerlos. Siempre buscando el equilibrio.
El entrenamiento correcto y su resultado positivo se logran solamente si uno es honesto consigo mismo. Este es otro concepto que es bueno recordar continuamente, magokoro (真心), sinceridad u honestidad. Es primordial para poder avanzar no mentirse a uno mismo y hacer las cosas tal como son planteadas en el dojo.

La práctica no se adapta al practicante, es el practicante el que se adapta a la práctica.

Ir al dojo para tratar de hacer las cosas “a mi manera” no es la forma correcta de seguir el camino marcial.
Se debe aceptar el entrenamiento tal cual es, con las cosas que me gustan y las que no y sobre todo esforzarme por hacer aquellas que no me gustan, porque es ahí donde la parte más débil del espíritu se manifiesta, tratando de escapar de aquello que nos plantea un desafío.

Los seres humanos estamos acostumbrados hoy en día a modificar todo a nuestro gusto. Creemos que si pagamos por algo tenemos el derecho a cambiar, mejorar o moldear a nuestra preferencia las cosas, para que así satisfagan nuestras necesidades. Es importante saber de antemano que en la práctica tradicional de artes marciales esto no es así.
Es también muy común tratar de evitar a toda costa que el budo (camino marcial) se meta en esos rincones oscuros que se encuentran ocultos adentro nuestro, donde resguardamos todas aquellas características negativas de nosotros mismos que nos ponen incómodos. La práctica marcial se va a meter en algún momento justó ahí, en nuestro punto más débil para exponerlo. Eso hay que tenerlo claro y estar dispuesto a enfrentar el desafío. A medida que avanza el entrenamiento será la tarea del practicante confrontar los propios demonios y superarlos.

Encarar el entrenamiento es comenzar un camino progresivo que nos irá ofreciendo nuevos niveles a superar continuamente.
Es muy común que cuando una técnica no nos salga pensemos que el problema lo tiene la técnica o el arte. Siempre va a ser más fácil echarle la culpa a la disciplina o al maestro, antes que aceptar que es uno mismo el que aún no tiene la habilidad correcta para dominar dicha técnica.
La forma correcta de enfrentar esta situación es practicar de forma repetitiva con constancia y paciencia lo que no nos sale, hasta descubrir por nosotros mismos la solución. A esto lo denominamos shirabe gata (調型), técnica de investigación o búsqueda.

Por lo general el instructor será severo, exigente y empujará al practicante al límite de su capacidad.
No es una buena idea creer que el instructor es malo, o que tiene algo contra nosotros. Y menos aún esperar que tenga una actitud comprensiva apañando nuestra falta de fuerza espiritual.
Los instructores están para guiar y para ayudar al practicante a superarse, si uno busca consuelo, o que le tengan lástima, el dojo no es el mejor lugar para hacerlo.

Nintai (忍耐), paciencia. La capacidad del ninja por excelencia. Aprender a luchar contra la propia ansiedad y entender que los buenos resultados solo llegan con el largo plazo, con esfuerzo y dedicación. Cultivar la paciencia aprendiendo a perseverar y no rendirse es lo que marcará la diferencia. 

El camino del budo es un largo sendero infinito. Se necesitará de mucho coraje y una mente enfocada para poder seguirlo correctamente. Recordar que no hay un destino final, es clave para darse cuenta de que el objetivo no es llegar a ningún lado, sino aprender a disfrutar del camino.

Budomarket

Budomarket

Una conducta preocupante se está normalizando en nuestra escuela desde hace tiempo. La cantidad de instructores que ponen como objetivo el comercio, por sobre la correcta transmisión de la tradición, se ha incrementado exponencialmente en los últimos años. Como consecuencia de esto muchas personas se han sumado a Bujinkan, entendiéndola como una franquicia comercial que les permitirá hacer dinero fácil y rápido. Ocupando al mismo tiempo un lugar de exposición en el cual ser admirados.

Gracias a estas tendencias comerciales, es posible encontrar practicantes que obtienen su cinturón negro en muy pocos años, tras lo cual se les concede la posibilidad de abrir sus propios dojo. Luego de enseñar por un breve período de tiempo y casi por arte de magia, nuevos cinturones negros emergen de estos novatos instructores, que repiten este ciclo, pero en menos tiempo.
Estás rápidas promociones tienen el único objetivo de producir clientes que asistan a los cursos, clases y seminarios de quienes los avalan.
El nivel de irresponsabilidad de los instructores que gradúan y respaldan a personas no capacitadas para ponerlas a dar clase es enorme. Los resultados de este accionar están empezando a ser cada vez más visibles y evidentes, no solo para aquellos que pertenecemos a la escuela, sino también para la comunidad marcial en general.
Esta forma de operar no solo va en detrimento de la calidad marcial y la reputación de nuestra escuela, sino también del arte en sí mismo.
La práctica física y técnica es la herramienta principal que nos permite el progreso interno y sin la cual es imposible evolucionar en el camino del budo.

Estos hombres y mujeres de negocios, suelen utilizar metodologías parecidas a las de las sectas religiosas o a las de las estructuras piramidales para reclutar alumnos.
La estrategia más básica es intentar generar el sentido de pertenencia desde el día uno. Para esto el estudiante es introducido al grupo con frases como por ejemplo “bienvenido a tu nueva familia”. Si bien en muchos casos hay personas que usan esta terminología de forma inocente, para muchos otros es esta una jugada perversa y efectiva. El hecho de darle a entender a una persona que es “tu familia” tiene una carga de sentido muy pesada. Cuando hablamos de familia estamos hablando de vínculos de sangre, que en muchos casos implican las relaciones más íntimas entre las personas. A la familia se puede recurrir en situaciones en las que no se puede recurrir a nadie más. Cuando necesitas un apoyo incondicional o cuando necesitas que el otro haga un sacrificio por vos. Cuando estás enfermo o te estás muriendo, por ejemplo, cuando quedaste en banca rota o necesitas dinero. Son todas situaciones extremas que pondrán al otro en una situación de incomodidad, pero que por el profundo vínculo que tiene con vos, está dispuesto a soportar. Puedo asegurar que ninguno de los maestros que invitan a todo el mundo a ser parte de “sus familias”, van a estar ahí cuando sus alumnos estén en estas situaciones de necesidad. Todo lo contrario, en general cuando el alumno se transforma en un problema, es rápidamente marginado hasta que abandona el dojo. Por lo tanto, esta no termina siendo una relación reciproca, el estudiante tiene que comportarse con el instructor como si fuera parte de su familia, haciendo sacrificios por él y por el dojo, pero si la situación es al revés no obtendrá el mismo tipo de apoyo incondicional.
Si el alumno acepta, esta estrategia le permite al instructor posicionarse automáticamente al mismo nivel que los miembros “reales” de la familia del practicante. Y siendo que tiene un rol de autoridad dentro del dojo, logra una conexión sumamente íntima y dominante sobre el nuevo miembro. Una persona que realmente tenga problemas familiares, quedara automáticamente enganchada ante esta nueva “mejor familia” que se le ofrece.

El dojo es introducido como un espacio de contención y apoyo emocional. El rol del instructor no se presenta claro, no es “solo un maestro de budo”, puede variar adaptándose a la situación y a las necesidades del alumno/cliente.
A veces será un padre protector, “que te comprenderá y pondrá el oído para escuchar tus problemas personales”. En otras ocasiones será un “terapeuta”, generalmente en algún tipo de sistema o practica alternativa no avalada por entes oficiales. Pero gracias a esto y a la admiración de todo el resto del grupo, quedará establecido que tiene la capacidad de curarte o de que es un gran docto en materias importantes como la salud. Otras veces y cuando el estudiante tenga intereses más esotéricos será un “guía espiritual”. Para esto predicará en el dojo todo tipo de conceptos y teorías filosóficas post modernas, que supuestamente ayudarán a que el alumno alcance la “iluminación”.

Los casos más extremos y menos educados introducirán al practicante como “un nuevo miembro del clan”. Cubriendo la actividad con un manto de misticismo bélico. La práctica es metafóricamente posicionada como una preparación para la guerra y el grupo como el clan que debe luchar por su supervivencia. Los miembros pasan de ser compañeros de entrenamiento a “hermanos en el campo de batalla”.

Las metodologías utilizadas para mantener atados a los estudiantes al dojo son simples. Se manipulan sus emociones con pequeñas caricias al ego. Por ejemplo, la entrega sin sentido de grados no merecidos o el otorgamiento compulsivo de premios o reconocimientos varios. La posibilidad de ocupar rápidamente un rol de autoridad o la “responsabilidad” de abrir un dojo propio o “grupo de estudio”, en alguna zona que todavía no haya sido conquistada por su instructor. Por supuesto que, si en esa zona ya hay otro dojo de nuestra escuela operando, es totalmente ignorado y pasado por encima.

Bajo la tutela de estos instructores el entrenamiento y la habilidad marcial serán siempre secundarios, hasta en algunos casos menospreciados. Son sumamente permisivos, poco exigentes y promotores del pensamiento mágico.
Es muy común que tomen frases dichas por los maestros y las saquen de contexto para transformarlas en slogans publicitarios. “El objetivo de la práctica es ser feliz y dejar que los vientos marciales disuelvan el ego” o “lo más importante no es ser un buen guerrero sino un buen ser humano” o “Los coleccionistas de técnicas no entienden la verdadera esencia del budo”. Si bien muchos de estos conceptos son una parte importante del pensamiento de nuestra escuela, lamentablemente son utilizados por estos maestros como contra argumentos para desprestigiar a aquellos practicantes, que están realmente interesados en el entrenamiento técnico y marcial.
Sin la instrucción correcta que produzca la evolución física y mental necesaria para entenderlos, no son más que conceptos vacíos de corte new age.
Abundan planteos del estilo “el Soke Hatsumi nos ha encomendado la tarea de llevar el amor a la humanidad” o “tenemos la responsabilidad de transmitir el budo del Soke y expandirlo por el mundo”.
Se pueden encontrar en redes sociales, una abundancia de publicaciones de Bujinkan citando a Osho o a algún otro gurú de la espiritualidad moderna. Todo se mezcla con todo, haciendo un collage bizarro e incomprensible.
Lamentablemente, priorizar este tipo de enseñanzas por sobre la exigencia y la dificultad de confrontar a un estudiante con sus propias falencias, al corto plazo, termina siendo más beneficioso para el negocio. El practicante se siente parte de un entorno cálido y seguro que lo acoge y garantiza que siga pagando la cuota por mucho tiempo más.
Bajo esta forma de ver el budo la relación maestra/alumno no es ni más ni menos que una transacción comercial. El estudiante paga la cuota y eso le da derecho exigir que le enseñen. Va cuando quiere y cuando no quiere no va. No hay compromiso, ni respeto a la tradición, ni mérito. Básicamente lo que estos instructores venden es un producto.

 ¿Cómo llegamos a esta situación?
Por no entender la diferencia entre: “transitar el camino de las artes marciales y como consecuencia obtener un rédito económico” y “transitar el camino de las artes marciales con el único objetivo de sacar un redito económico”.
No estoy diciendo que la transacción monetaria no deba existir en las artes marciales. No estoy en contra de cobrar por las clases que uno dicta. Solo creo que es incorrecto, que el objetivo de la práctica marcial sea la acumulación de riqueza y no la perpetuación de una tradición en el tiempo, logrando el crecimiento cualitativo de sus practicantes.

Puedo comprender este nivel de codicia y negligencia de un aspirante a empresario, pero no de un artista marcial. Si los objetivos cambiaron y ahora lo importante no es la difícil tarea de dominar un arte, sino la de volverse rico, nos hemos transformado entonces en un ejemplo más de mediocridad moderna y hemos dejado de ser un budo.
No vale todo con tal de hacer dinero. No se puede “apadrinar” a cualquier persona al azar para obtener una mayor ganancia, o permitirles abrir un dojo por el simple hecho de que en su zona geográfica no haya ninguno disponible. Esto es algo muy peligroso. Las consecuencias de poner a gente no cualificada a enseñar artes marciales pueden ser terribles para el estudiante. Algunos practicantes, lamentablemente, en ciertas partes del mundo, tendrán que poner a prueba su habilidad en una situación de riesgo real y el resultado exitoso o trágico de ese evento, será en gran parte responsabilidad del instructor.

Por otro lado gracias a este modelo de negocios de promoción acelerada, comienzan a aparecer mutaciones extrañas de nuestro arte. Seminarios y clases de Bujinkan mezclados con otras cosas se ven de oferta a diario. Por ejemplo, Bujinkan + aromaterapia, Bujinkan + masajes, Bujinkan + cuencos tibetanos, Bujinkan + emprendedurismo, Bujinkan + coaching, etc. Este tipo de eventos existen, porque quien enseña, no tiene el conocimiento ni la habilidad necesaria para estar frente a una clase. Como consecuencia se ve obligado a rellenar el temario con alguna otra cosa que aprendió en otro lado, que le gusta en lo personal o a la cual le ve la veta comercial.
El nivel de falta de respeto hacia el arte es tan grande, que en ciertos casos hay personas que tras un breve período de instrucción, abandonan las escuela para fundar sus propios es estilos de Ninjutsu.

Que este tipo de cosas sucedan sin control, termina generando un círculo vicioso, que atrae a más personas que están en la búsqueda de dinero y no en la búsqueda de desarrollarse a través de la práctica de budo. El camino fácil, el del entrenamiento super suave y el de todo es correcto a la hora de enseñar, genera estudiantes sin técnica, sin estado físico, sin compromiso y sin sacrificio marcial.

Según palabras del Soke Masaaki Hatsumi estos son algunos de los aspectos más importantes al encarar la práctica:

1- Resistencia física, pulir las técnicas, usar el espíritu y fortalecer la fuerza física hasta lograr un estado ideal donde todo esté nivelado.

2- Resistencia mental y emocional. Takamatsu sensei decía: “La armonía tiene una importancia fundamental para el corazón del guerrero”.

3- Asentamiento del conocimiento. Ser capaz de comprenderlo todo sin pensamiento consciente, percibir cosas que están a punto de suceder y ser capaz de manejarlas de forma natural.

Si uno elige el camino del budo y su prioridad es el comercio en lugar de la práctica, sus estudiantes dejarán de ser alumnos para transformarse en clientes.
Enseñar de este modo, es bastardear los extensos años de entrenamiento y dedicación de muchos otros, que han logrado que Bujinkan tenga un nombre y un lugar en la comunidad marcial.
Estemos atentos, porque en gran parte gracias a esta nueva forma de transitar la enseñanza, es que estamos siendo señalados por el resto de los artistas marciales como algo “no deseable”.

Confundir habilidad marcial con ganancia económica o progreso espiritual con marketing y lobby, exhibe la mediocridad de aquellos que ven en el budo, solo el “feeling” del negocio.

Shugyo

Shugyo

Shugyo es un concepto fundamental para los practicantes de artes marciales. Su escritura está compuesta por dos kanji, por un lado Shu (修 practica ascetica o disciplina) que tiene su raíz en la palabra sánscrita sadhana, la cual se puede interpretar como aplicar la mente y la inteligencia de forma habilidosa para lograr un objetivo espiritual y gyo (行 viaje o conducta).
El shugyo puede ser definido de diferentes maneras:
1- Entrenamiento espiritual.
2- Proceso de riguroso entrenamiento que tiene como propósito forjar la mente, el cuerpo y la técnica del practicante.
3- Búsqueda del conocimiento.
4- Camino, viaje o evolución hacia el crecimiento personal o hacia la auto superación.
Todas estas formas de referirse al shugyo son correctas.

En el período de guerra civil de Japón (Sengoku Jidai 1467 – 1615) era común que para concluir su instrucción los samurai de cada clan realizaran un viaje solitario a través de las diferentes provincias. Recorrían los distintos dojo de clanes aliados y enemigos pidiendo que se les permitiera entrenar. Buscaban de este modo probarse a si mismos para llevar su conocimiento marcial al nivel más alto que les fuera posible. Esto es denominado musha shugyo (武者修行 entrenamiento o peregrinaje del guerrero).

En épocas más pacíficas, donde surgieron muchos de los más famosos maestros de bugei (武芸 artes marciales), los shugyosha (修行者 persona que practica el shugyo) recorrían el país batiéndose a duelo y buscando oponentes que los ayudaran a perfeccionar su arte. Estamos acostumbrados en occidente a ver esta etapa del Japón representada en las películas de samurais conocidas como chanbara (チャンバラ).

La historia de vida del famoso espadachin Miyamoto Musashi es un gran ejemplo de lo que implica un musha shugyo. Pueden verse las películas de época actuadas por Toshiro Mifune, leer las novelas del escritor Eishi Yoshikawa o el manga Vagabond de Takehiko Inoue para entender mejor en que consistió el viaje y la transformación de Musashi.

El shugyo podía ser también un viaje de estudio interno y personal con un objetivo puntual. Tal fue el caso de Takagi Oriemon, fundador de la escuela Takagi Yoshin ryu, que tras perder un duelo amistoso con un reconocido esgrimista viajo al monte Kurama para encontrar el porqué de su derrota. En estos casos el shugyo consistía en una reclusión por tiempo indeterminado en las montañas. El bugeisha (武芸者 – practicante de artes marciales) se aislaba absolutamente de todo y meditaba sobre aquello que lo había hecho fallar. Al mismo tiempo se abocaba a un riguroso entrenamiento físico y mental para mejorar su técnica.
Takagi Oriemon después de pasar por este proceso, bajó de la montaña y en un nuevo encuentro logró derrotar a su oponente.

Para el budismo zen o para el shugendo el término puede traducirse como “entrenamiento austero”. Hoy en día, al igual que antaño, es así como muchos monjes practican el shugyo. Realizan larguísimas caminatas por las montañas de Japón, casi sin recursos, mas que sus sandalias y las ropas que llevan puestas, fundiéndose en la naturaleza y practicando la observación.

Podemos decir entonces que el shugyo para un artista marcial es un viaje de reflexión y aprendizaje tanto externo como interno (físico – mental), en el cual se utiliza la técnica marcial como herramienta para transformarse a si mismo.

El camino de las artes marciales no tiene fin. Como practicante uno está constantemente persiguiendo un objetivo, generalmente técnico o físico. Estos objetivos en realidad son ilusorios, los mismos desaparecen automáticamente al ser alcanzados y son reemplazados por nuevos objetivos. Este es un ciclo que no termina nunca, como el enso (円相) que para el budismo zen se representa con un círculo.

No hay que pensar entonces que lo importante es alcanzar el objetivo, sino muy por el contrario darse cuenta que lo fundamental es transitar la senda y que el simple hecho de recorrer ese camino es lo que produce la transformación en nosotros.

Los objetivos sirven para tener un rumbo claro hacia el cual dirigirse.
Podemos citar una anécdota que varias veces ha contado el escritor Eduardo Galeano para comprender esta idea. En una conferencia en la que se encontraba con el cineasta argentino Fernando Birri un estudiante les preguntó, ¿Para que sirven las utopías? a lo que Birri contestó:

“La utopía está en el horizonte, yo se muy bien que nunca la alcanzaré, que si yo camino diez pasos ella se alejara diez pasos. Cuanto más la busque menos la encontraré, porque ella se va alejando a medida que yo me acerco. ¿Para qué sirve la utopía entonces? Pues la utopía sirve para eso, para caminar.”
Bugei (武芸 artes marciales) es en realidad una forma de transitar la vida. Es una disciplina que nos ayuda a encontrar el equilibrio y el auto control. No es poco teniendo en cuenta la violencia y la alienación a la que el mundo moderno nos somete. A través de la práctica aprendemos a educar nuestras emociones y a mejorar los peores aspectos de nosotros mismos. Es por eso que una vez que se comienza el entrenamiento, si uno quiere disfrutar de sus beneficios, no puede abandonarse. Practicar bugei es como comer, dormir o respirar, es una práctica que debe ser realizada de forma permanente.

Cuando un practicante comienza su entrenamiento en el dojo, acaba de comenzar su shugyo.

Bugei o Budo

¿Bugei o budo?

Artes marciales tradicionales vs deportivas.

Las artes marciales japonesas pueden ser clasificadas de diferentes formas según el período histórico y el objetivo para el cual se necesitaron en cada era.

En épocas de guerra fueron estudiadas de forma científica, buscando la máxima efectividad posible en sus técnicas, ya que su objetivo era aplicarlas en el campo de batalla para imponerse mediante el uso de la fuerza a los enemigos.
En momentos de paz, una vez que Japón logró unificarse de manos del shogun Tokugawa, fueron utilizadas para calmar y mantener ocupados a los guerreros, desarrollándose en este período grandes estudios teóricos e introspectivos sobre la práctica marcial.
Bugei puede ser traducido como bu (武) guerra o marcialidad y gei (芸) truco o arte, mientras que do (道) puede ser traducido como senda, camino o vía, es decir, una forma de hacer las cosas, una manera de transitar una disciplina.

La principal diferencia entre los términos comienza una vez alcanzado el turbulento período de transformación social y política conocido como era Meiji (de 1868 a 1921). Fue en esta época que Japón terminó de abrirse al mundo dando paso a un proceso de modernización y occidentalización de sus formas y costumbres. Las artes marciales no quedaron exentas de esta transformación y debieron adaptarse a las exigencias que el momento histórico les planteaba. Fue así como muchas de estas disciplinas tratando de encontrar su lugar en el nuevo mundo se transformaron en deportes o en disciplinas occidentalizadas. Es a partir de aquí donde claramente se populariza el termino budo (武道 – camino marcial).
Podemos entonces clasificar a las disciplinas que nacieron a partir del 1900 como gendai budo (現代武道), lo que se traduce como artes marciales modernas.

Toda disciplina que utilice el kanji (ideograma) do (道) es una interpretación o una adaptación moderna de un arte más antiguo. En el pasado en lugar de este término se utilizaba jutsu (術) que puede traducirse como arte o ciencia. Es así como el judo era antiguamente conocido como jujutsu, el kendo, kenjutsu, el iaido, iaijutsu, el aikido, aikijutsu, el kyudo, kyujutsu, etc. Cabe aclarar que la historia es bastante más compleja y el arte marcial antiguo en realidad era denominado de diferentes maneras dependiendo de la escuela y el período al que pertencía, pero hago esta clasificación simplificada para poder delimitar una diferencia entre ambos términos y que quien lee pueda identificar rápidamente si el arte del que se habla es moderno o antiguo.
A partir de aquí llamaremos a las artes marciales previas a la restauración Meiji koryu bujutsu (古流武術), lo cual puede traducirse como artes marciales antiguas.

El debate que se plantea a veces, es si las artes marciales antiguas eran una ciencia para matar a otros y las modernas un camino hacia el auto descubrimiento, o si por el contrario las antiguas son una forma de transitar la vida y las modernas solo un deporte que incentiva el espíritu competitivo. No creo que exista una respuesta única a este planteo y creo que en gran parte depende del practicante y del maestro, pero sin duda en nuestro dojo la práctica no es un deporte y el objetivo principal es la efectividad y el estudio de la técnica, solo como instrumento para desarrollar el proceso de auto descubrimiento, superación personal y búsqueda del equilibrio interior.

Las artes marciales, así como muchas otras artes, al ser estudiadas de forma seria y profunda, obligan al practicante a mirar hacia adentro. A medida que uno avanza en la práctica es inevitable darse cuenta de que en realidad lo que estamos practicando es mucho más que aprender a dañar o derrotar a otros seres humanos mediante la imposición física.
Cuando la introspección aparece el bugeisha (武芸者 – artista marcial) toma conciencia de que está transitando un camino de transformación y de que además de dominar un arte, va a tener que dominarnse a si mismo.

Blog

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Breve resumen sobre la historia de nuestra escuela, donde explicamos que cosas estudiamos y como lo hacemos.

Cual es la diferencia entre ambos términos y cual es el objetivo de cada una de estas dos prácticas marciales.

Que es el Shugyo, como es llevado adelante por los artistas marciales y cuales son sus beneficios de entrenar de este modo.

Cuando la búsqueda de fama y dinero se vuelven más importantes que el budo, los alumnos se transforman en clientes.

¿Cómo comenzar con la práctica? Algunos conceptos y recomendaciones várias al respecto.

Clases

—————— 体術 ——————

Taijutsu

- Técnica de combate cuerpo a cuerpo -

Es un práctica integral que hace uso del cuerpo como un todo.

Entrenamos de forma constante para obtener movimientos fluidos y naturales que nos permitan lograr una integración de la acción y la intención a la cual denominamos shin gi tai ichi, que quiere decir: el espíritu la técnica y el cuerpo se hacen uno. Lleva muchos años de dedicación lograr esta habilidad.

Dentro del Taijutsu podemos encontrar todo tipo de técnicas, desde golpes de puño y pies hasta lances, palancas y luxaciones. También se practican distintas formas de contrarrestar cada una de estas técnicas.
Es importante tener buenos reflejos y ser capaz de acomodar el cuerpo para poder absorber las técnicas sin lastimarnos. Es por eso que todas las clases se practican algunos ejercicios de habilidad acrobática.

Una vez que el practicante ha adquirido una buena base marcial, comienza a poner sus capacidades en práctica a través de la práctica libre.

Randori - 乱取り

Es la práctica de combate libre donde dos personas se enfrentan para poner a prueba sus habilidades.
En nuestro dojo hacemos gran hincapié en el combate libre frente a un oponente que no esté realizando movimientos predeterminados. Una vez que las técnicas son aprendidas e incorporadas de forma natural, el practicante debe hacer una trabajo de experimentación y de aplicación de sus conocimientos en una situación lo más realista posible. 

—————— 古武術 ——————

Kobujutsu

- Manejo de Armas Tradicionales -

Las artes antiguas fueron concebidas teniendo en cuenta el uso de armas.

En Hana dojo dedicamos un día especialmente a la práctica de Armas Tradicionales. Mayoritariamente entrenamos Bo jutsu (bastón largo) y Biken jutsu (sable). También se practican Kusari jutsu (armas de cadena) y Shuriken jutsu (armas arrojadizas). 
Aprender a dominar un arma tradicional es un verdadero desafío que requiere un gran nivel de dedicación y paciencia. 

Gekiken - 撃剣

Es la práctica libre de esgrima utilizando armas de entrenamiento y protecciones en el cuerpo. Al igual que con las técnicas cuerpo a cuerpo, una vez que el estudiante obtiene las habilidades básicas, rápidamente pone a prueba lo aprendido en diferentes ejercicios de combate libre. En estas prácticas es posible combatir contra un oponente que use el mismo arma que yo u otra totalmente diferente como una lanza o un bastón.

Bujinkan Budo Taijutsu

Bujinkan Budo Taijutsu

Es una escuela de artes marciales creada por el Dr. Masaaki Hatsumi en el año 1973.
Su honbu dojo (本部道場 sede central) se encuentra en Noda, prefectura de Chiba, Japón.

Bujinkan (武神館) puede traducirse como “la casa del guerrero espiritual (divino)”. Mientras que budo tai jutsu (武道体術) es el término utilizado para describir la habilidad física de la disciplina y puede traducirse como “técnica corporal marcial”.
Bujinkan nuclea nueve tradiciones marciales muy antiguas. Todas ellas fueron heredadas por el Soke (宗家 – cabeza de la familia) Masaaki Hatsumi de manos de su maestro Toshitsugu Takamatsu. Estas tradiciones son denominadas ryu ha (流派 – escuelas) y son casi todas ellas koryu bujutsu (古流武術 – ciencias militares antiguas). Tres de ellas son tradiciones de ninjutsu o ninpo.

Los ryu ha de Bujinkan son:
Gyokko ryu Kosshijutsu (玉虎流骨指術)
Koto ryu Koppojutsu (虎倒流骨法術)
Shinden Fudo ryu Dakentaijutsu (神伝不動流打拳体術)
Takagi Yoshin ryu Jutaijutsu (高木揚心流柔体術)
Kuki Shinden ryu Happo Bikenjutsu (九鬼神伝流八法秘剣術)
Gikan ryu Koppojutsu (義鑑流骨法術)
Togakure ryu Ninpo (戸隠流忍法)
Gyokushin ryu Ninpo (玉心流忍法)
Kumogakure ryu Ninpo (雲隠流忍法)

Gyokko ryu y Koto Ryu son escuelas de origen chino. Junto con Gikan ryu, se especializan en la práctica de koppojutsu (骨法術 – técnica de la estructura ósea) y kosshijutsu (骨指術 – técnica de los huesos de los dedos). Este último término hace referencia a la utilización de la punta de los dedos para presionar y golpear partes muy sensibles del cuerpo y zonas musculares puntuales.

Togakure ryu, Kumogakure ryu y Gyokushin ryu son tradiciones de ninpo (忍法 – camino de la perseverancia), también denominado ninjutsu (忍術 – técnica para perseverar o resisitr).

Por último Shinden fudo ryu, Takagi yoshin ryu y Kuki shinden ryu, podría decirse que son tradiciones de ju jutsu clásico.

Takagi Yoshin ryu y Kuki shinden ryu están relacionadas históricamente, habiendo compartido conocimientos entre ellas ya en tiempos muy antiguos.
Ambas son reconocidos sogo bujutsu (統合武術 – arte marcial completa o integral).
Por lo general este tipo de tradiciones incluyen dentro de su práctica lo que se conoce como bugei juhappan (武芸十八般 – 18 disciplinas marciales antiguas).

Si bien este listado comprende mas de 18 se las suele describir como:
Kyujutsu (técnica de arquería).
Sojutsu (técnica con lanza recta).
Kenjutsu (técnica de sable).
Iaijutsu (técnica para desenvainar el sable).
Tantojutsu (técnica de cuchillo).
Juttejutsu (técnica de jutte).
Shurikenjutsu (técnica de armas arrojadizas).
Naginatajutsu (técnica con lanza curva).
Hojutsu (técnica con armas de fuego).
Bojutsu (técnica de bastón largo).
Kusarigamajutsu (técnica de cadena y peso).
Hojojutsu (técnica para inmovilizar con soga).
Bajutsu (técnica de equitación).
Suieijutsu (técnicas en el agua).
Ninjutsu (técnicas de infiltración y espionaje).
Chikujojutsu (fortificación y asedio).
Jujutsu / Yawara (lucha cuerpo a cuerpo).
Fukumibarijutsu (escupir agujas).
Yabusame (arquería a caballo).
Yadomejutsu (desviar flechas).
Saiminjutsu (hipnotismo).

Aunque el término ju jutsu está incluído en el listado anterior como una disciplina más, también es utilizado como concepto genérico para denominar a una gran parte de todas estas prácticas.

Ju jutsu (柔術) se suele traducir como:
Ju (柔 – gentileza o suavidad) y jutsu (術 – arte, técnica o habilidad).
En primera instancia podríamos definir el termino como “arte suave”, pero esto no es totalmente correcto. En su libro “Artes marciales clásicas de Japón” el autor Serge Mol hace referencia al origen del término:

“En un antiguo tratado militar chino, el San Lue (San Ryaku en japonés), el cual data del período que abarca del 722 al 481 antes de cristo. Se puede encontrar un pasaje que proclama “Ju yoku sei go”, o “La suavidad es buena controlando a la dureza”. Esto dio comienzo a la idea popular de que, para poder derrotar a una fuerza mayor, una fuerza inferior, no debe nunca tratar de oponer resistencia. Aplicando este concepto al combate a corta distancia podemos decir que la fuerza menor debe permitir ser empujada o tironeada para anular a la fuerza atacante. “Trabajar con”, en lugar de “resistirse a” una fuerza agresora, ayudará a desbalancear al atacante logrando que este caiga.”

El ideograma chino de “ju” en japonés puede leerse también como yawara (柔 – flexibilidad o suavidad). Este término es el que se utilizaba antiguamente para definir lo que ahora llamamos ju jutsu. Si nos vamos aún más lejos en el tiempo, nos encontraremos con que el término utilizado para definir este método de combate era tai jutsu (体術 – técnica corporal). Es esta combinación de kanji la que utilizamos hoy en día cuando queremos referirnos a las habilidades aprendidas en Bujinkan dojo.

En conclusión, el término ju jutsu / yawara / tai jutsu define un método de combate a corta distancia, el cual puede ejecutarse con o sin armas, ya sea de forma ofensiva o defensiva, para dominar a uno o varios oponentes que pueden estar o no armados.

El término ninjutsu por otro lado hace referencia a la técnica o la capacidad de perseverar, pudiendo traducirse el kanji de nin (忍) como: perseverar, resistir, aguantar o sigilo. El mismo está compuesto por otros dos caracteres, el primero es to (刀) espada y el segundo shin (心) corazón, espíritu o conciencia.
En occidente nuestro arte se popularizó bajo el nombre de ninjutsu, sobre todo impulsado por el ninja boom que se dió en la década del 80 y por ser la única escuela a nivel mundial que se dedicaba a la enseñanza de la disciplina de forma abierta. Por lo tanto, definir la práctica que se lleva adelante en Bujinkan dojo solo como ninjutsu es incorrecto, ya que esta disciplina es parte de un currículum mucho más completo y extenso.

En el caso particular de una de nuestras escuelas de ninpo, Togakure ryu, podemos encontrar también un extenso listado de disciplinas que debían ser dominadas por sus practicantes:

SHINOBI HAPPO HIKEN:
1- Taijutsu, Hichojutsu, Nawa nage.
2- Karate Koppo Taijutsu, Jutaijutsu.
3- So jutsu, Naginata jutsu.
4- Bo jutsu, Jo jutsu, Hanbo jutsu.
5- Senban nage, Ken nage jutsu, Shuriken.
6- Ka jutsu, Sui jutsu.
7- Chikujo Gunryaku hyoho (Fortificación militar, estrategia y tácticas).
8- Onshin jutsu (Ocultamiento).

HIKEN JUTSU (artes secretas del sable):
Shinobi gatana, Kodachi jutsu, Jutte y Tessen.

Mas adelante en el tiempo esto devino en el TOGAKURE RYU JUHAKKEI (18 formas):
1- Educación espiritual.
2- Koppo jutsu (habilidades del cuerpo).
3- Kenjutsu.
4- Bo jutsu.
5- Shuriken jutsu.
6- Kusari gama.
7- So jutsu.
8- Naginata jutsu.
9- Bajutsu (equitación militar).
10- Suiton no jutsu (técnicas en el agua).
11- Kajutsu (uso del fuego y los explosivos).
12- Heiho (estrategia).
13- Espionaje.
14- Infiltración.
15- Ocultamiento.
16- Disfraces.
17- Camuflaje.
18- Conocimiento climático y medioambiental.

Todas estas disciplinas se combinaban con el Bugei Juhappan transformándose de este modo en las 36 estrategias de Togakure ryu.

PILARES DE LA PRÁCTICA.
Si bien ju jutsu y tai jutsu son terminos que parecieran definir lo mismo, la práctica de tai jutsu (体術) hace referencia a la utilización del cuerpo como un todo. Los movimientos del practicante deben ser fluidos y naturales, estando en armonía con el espacio y con el oponente. Para lograr esto se intenta alcanzar una integración de la acción y la intención. A esto lo denominamos shin gi tai ichi (心技体一): El espíritu la técnica y el cuerpo se hacen uno. Lograr esto lleva muchos años de entrenamiento y dedicación.

Si bien el TAI JUTSU es una disciplina integral, podemos clasificar sus técnicas en distintos apartados que nos permitirán abordar su estudio de forma organizada:

JUNAN TAISO (柔軟体操): Ejercicios de elongación y respiración.
TAIHEN JUTSU (体変術): Rodamientos, saltos, formas de absorber caídas y ejercicios de acrobacia.
TSUKI WAZA (突き技): Técnicas para golpear con los puños.
GERI WAZA (蹴り技): Técnicas para patear.
JUTAIJUTSU (柔体術): Técnicas de lucha a corta distancia agarrando al oponente.
NAGE WAZA (投げ技): Técnicas de proyección para lanzar al oponente.
GYAKU GI (逆技) o KANSETSU WAZA (関節技): Técnicas de luxación.
SHIME WAZA (絞技): Técnicas de estrangulamiento.
NE WAZA (寝技): Técnicas en el suelo.
GATAME WAZA (固技): Técnicas de control o retención.
KAESHI WAZA (返し技): Técnicas invertidas o contra técnicas.
HA JUTSU (破術): Técnicas de escape.
HEIHO (兵法): Estrategia.

Una vez que el practicante es capaz de reconocer cada uno de estos pilares debe internalizarlos a través de una práctica sistemática que le permita dominarlos. Habiendo logrado esto el próximo paso será combinar todas estas habilidades de forma aleatoria y natural, según las necesidades que se le planteen a la hora de entrenar en el dojo. 

Contacto

Días de entrenamiento

Lunes de 20:00 a 22:00 hs – Práctica de Taijutsu
Miércoles de 20:00 a 22:00 hs – Práctica de Taijutsu 
Viernes de 20:00 a 22:00 hs – Práctica de Kobujutsu
Sábado de 16:00 a 18:00 hs
– Práctica de Taijutsu

Dirección y contacto

Redes

Bujinkan

——— 武神館武道体術 ———

bujinkan

- Budo Taijutsu -

Escuela de artes marciales creada por el Dr. Masaaki Hatsumi en los 70.

Su honbu dojo (本部道場 sede central) se encuentra en Noda, prefectura de Chiba, Japón.
Bujinkan (武神館) puede 
traducirse como “la casa del guerrero espiritual (divino)”. Mientras que budo tai jutsu (武道体術) es el término utilizado para describir la habilidad física de la disciplina y puede traducirse como “técnica corporal marcial”.

Bujinkan nuclea nueve tradiciones marciales muy antiguas. Todas ellas fueron heredadas por el Soke (宗家 – cabeza de la familia) Masaaki Hatsumi de manos de su maestro Toshitsugu Takamatsu. Estas tradiciones son denominadas ryu ha (流派 – escuelas o corrientes) y son casi todas ellas koryu bujutsu (古流武術 – ciencias militares antiguas). Tres de ellas son tradiciones de ninjutsu o ninpo.

Los ryu ha de Bujinkan son:
Gyokko ryu Kosshijutsu (玉虎流骨指術)
Koto ryu Koppojutsu (虎倒流骨法術)
Shinden Fudo ryu Dakentaijutsu (神伝不動流打拳体術)
Takagi Yoshin ryu Jutaijutsu (高木揚心流柔体術)
Kuki Shinden ryu Happo Bikenjutsu (九鬼神伝流八法秘剣術)
Gikan ryu Koppojutsu (義鑑流骨法術)
Togakure ryu Ninpo (戸隠流忍法)
Gyokushin ryu Ninpo (玉心流忍法)
Kumogakure ryu Ninpo (雲隠流忍法)

Gyokko ryu y Koto Ryu son escuelas de origen chino. Junto con Gikan ryu, se especializan en la práctica de koppojutsu (骨法術 – técnica de la estructura ósea) y kosshijutsu (骨指術 – técnica de los huesos de los dedos). Este último término hace referencia a la utilización de la punta de los dedos para presionar y golpear partes muy sensibles del cuerpo y zonas musculares puntuales.

Togakure ryu, Kumogakure ryu y Gyokushin ryu son tradiciones de ninpo (忍法 – camino de la perseverancia), también denominado ninjutsu (忍術 – técnica para perseverar o resisitr).

Por último Shinden fudo ryu, Takagi yoshin ryu y Kuki shinden ryu, podría decirse que son tradiciones de ju jutsu clásico. Takagi Yoshin ryu y Kuki shinden ryu están relacionadas históricamente, habiendo compartido conocimientos entre ellas ya en tiempos muy antiguos.

Ambas son reconocidos sogo bujutsu (統合武術 – arte marcial completa o integral).
Por lo general este tipo de tradiciones incluyen dentro de su práctica lo que se conoce como bugei juhappan (武芸十八般 – 18 disciplinas marciales antiguas).

maestros

Masaaki Hatsumi

Es el 34° Soke de la Tradición Ninja Togakure Ryu Ninpō. Participó desde muy chico en la práctica de las artes marciales practicando artes modernas como el judo, karate Shito Ryu, y por sobre todo antiguas tradiciones marciales japonesas. Su vida dio un giro inesperado tras ser aceptado como discipulo del maestro Toshitsugu Takamatsu a los 26 años de edad.
Sōke ha recibido distinciones y reconocimiento de numerosos gobiernos en diversos países. En el año 1999 Hatsumi Sensei ha recibido el reconocimiento del gobierno del Japón (Kokusai Eiyosho) un importante honor que lleva el sello de la familia Imperial.

Toshitsugu Takamatsu

Su maestro de Koto Ryu Koppojutsu y Togakure Ryu Ninpo fue Toda Shinryken Masamitsu sensei. Toda sensei comenzó a enseñarle koshijutsu por primera vez cuando tenía nueve años. A sus diecisiete años conoció a Ishitani sensei, quien fue contratado para trabajar en la fábrica de fósforos de su familia como guardia de seguridad. Ishitani sensei era un famoso maestro de artes marciales ya entrado en años y que usaba un bokuto como bastón. Comenzó a enseñarle Kuki Happo Biken no Jutsu como así también otras artes, incluyendo una variedad de armas como espadas, bo shuriken, etc.
Takamatsu sensei con el correr de los años se convertiría también en uno de los famosos y reconocidos practicantes de artes marciales de su época.

Instructores

Instructores

Shidoshi (instructor)

Oscar Barocela

Comencé a practicar artes marciales a los 7 u 8 años aproximadamente, en ese momento fue Karate Uechi-ryu y lo continué por unos 3 años. Algunos años después fue el turno del Taekwondo, práctica que se extendió por un tiempo similar al del Karate. Hasta que en el 1997 conocí el ninjutsu de Bujinkan y nunca más deje de estudiarlo. Desde el 2006 que comencé a enseñar, teniendo la oportunidad de haber dado clases en Argentina, España, Serbia y Japón. Durante mi estadía en España también practique Aikido regularmente.
Desde el año 2012 que comencé a estudiar en el dojo del actual Sôke de Gyokko Ryu “Ishizuka Tetsuji”, pudiendo aprender directamente de Kacem Zoughari y del mismísimo Ishizuka Sensei.
Desde el 2008 hasta el día de hoy he realizado viajes de estudio y práctica casi anualmente hasta que viví en Japón desde 2018 hasta el 2022.

Shidoshi - ho

Facundo Silva

Soy instructor de Hana dojo desde hace varios años. Cuando el instructor principal no se encuentra en el dojo es mi responsabilidad seguir adelante con la práctica manteniendo el ritmo y el nivel del dojo. Tomo el entrenamiento como una forma de vida. Me apasiona, me brinda seguridad, paz y tranquilidad en mi día a día. Comencé el camino marcial en el 2006. Entreno Bujinkan de forma regular 3 veces por semana y también practico boxeo.

Shidoshi (instructor)

Mauro Moreyra

Soy el instructor fundador de Hana dojo. Me introduje en la practica de artes marciales desde muy pequeño, a los 6 años de edad. A lo largo de mi vida practiqué varios estilos de artes marciales, como Taekwondo, Kick Boxing, Kendo y Jiu Jitsu.
En el año 1998 comencé el entrenamiento de Taijutsu en Bujinkan dojo. Luego de instruirme continuamente durante 10 años abrí mi propio dojo y empecé a enseñar de forma regular 3 veces por semana.
Mantuve esa costumbre durante 17 años.
Soy un apasionado de todas las artes marciales en general, pero por sobre todo de las antiguas tradiciones japonesas. Además de la práctica de Bujinkan estudio y practico otras disciplinas antiguas.
Actualmente me he mudado de forma permanente a Japón para seguir perfeccionándome en el camino de las artes marciales directamente desde la fuente.